Un regreso al folk horror de los 90
Desde el primer fotograma de El ritual de Lily, se siente ese aire nostálgico de los clásicos del terror de los años 90, donde la brujería y los rituales se entrelazan con la inquietante naturaleza. Manu Herrera, en su debut como director, demuestra que ha sabido absorber la esencia del género y transformarla en una experiencia que, aunque no exenta de clichés, sabe jugar sus cartas con habilidad.
El poder de las interpretaciones
El reparto, compuesto por Maggie García, Patricia Peñalver, Eve Ryan y Elena Gallardo, brilla especialmente en la primera mitad de la película. Las actrices construyen la camaradería de sus personajes con sutileza, permitiendo que la audiencia se sumerja en su dinámica antes de que el horror se desate. Es en los momentos de calma donde se siente la tensión, y las miradas cómplices entre ellas crean un ambiente propicio para lo que está por venir. Lily, interpretada por García, es la representación perfecta de la inocencia que pronto se verá atrapada en una espiral de terror.
Un ambiente inquietante, pero con reservas
La atmósfera se crea de manera efectiva: la casa en el bosque, rodeada de árboles que parecen susurrar secretos oscuros, es un escenario ideal para el tipo de historias que explora la película. La dirección de Herrera, aunque a veces se siente algo inexperta, logra mantener un ritmo adecuado que mantiene al espectador en vilo. Sin embargo, no todo es perfecto; algunos momentos de la narrativa se sienten predecibles y en ocasiones, la dirección artística podría haber apostado por un mayor riesgo en la creación de las entidades demoníacas. A pesar de esto, el uso de efectos prácticos en lugar de CGI es un gran acierto que añade autenticidad a las escenas más terroríficas.
Un ritual que no decepciona del todo
La película transita por caminos conocidos, pero eso no significa que no sea disfrutable. Aquellos que buscan un homenaje al terror clásico encontrarán en El ritual de Lily un producto que, aunque con defectos, logra entregar lo que promete: tensión, sustos y un viaje hacia lo desconocido. Es un film que hará las delicias de los aficionados al género y que, sin duda, dejará huella en el panorama del terror independiente en España. La mezcla de amistad, traición y lo sobrenatural se entrelazan para ofrecer una experiencia que, aunque previsible en algunos giros, mantiene el interés hasta el final. Definitivamente, vale la pena sumergirse en este ritual.
