El mensaje (2025)

Un viaje familiar lleno de silencios

El mensaje, la nueva película de Iván Fund, nos presenta un relato que gira en torno a Anika, una niña de 9 años con un don especial: puede comunicarse con los animales. En medio de un contexto económico complicado, su familia decide aprovechar esta habilidad para ofrecer servicios como médium de mascotas, mientras recorren la campiña argentina en una autocaravana. Desde el primer momento, la película se caracteriza por un ritmo pausado que invita a la contemplación, pero que, a su vez, puede resultar un tanto frustrante para quienes buscan una narrativa más dinámica.

Una propuesta visual arriesgada

La elección del blanco y negro aporta un aire de misterio y nostalgia que, aunque puede parecer pretencioso, también ofrece momentos visualmente impactantes. Sin embargo, esta decisión estética no termina de conectar con el contenido emocional de la historia. A lo largo de la película, nos encontramos con secuencias que parecen alargarse innecesariamente, como si se estuviera intentando llenar un tiempo en lugar de profundizar en los conflictos de los personajes. La fotografía de los paisajes rurales es uno de los pocos aspectos que realmente destacan, creando una atmósfera envolvente que refleja el desarraigo y la soledad de la familia.

Actuaciones y desarrollo de personajes

Las interpretaciones de Anika Bootz, Marcelo Subiotto y Mara Bestelli son sin duda el pilar de la película. Anika aporta una dulzura inocente que contrasta con la ambigüedad moral de los adultos que la rodean, quienes parecen más interesados en aprovechar su don que en cuidar de ella. Myriam, el personaje de Bestelli, es particularmente interesante, presentándose como una figura manipuladora que encarna la lucha entre el amor y el interés personal. A pesar de la solidez del reparto, los personajes quedan algo planos y sus conflictos no se desarrollan con la profundidad que uno esperaría, lo que limita la conexión emocional que se puede establecer con ellos.

Un mensaje que se pierde en la contemplación

El mensaje se siente como un ejercicio de estilo que, a pesar de sus intenciones, no logra transmitir un mensaje claro. La película parece más interesada en explorar la incomunicación y el abandono familiar a través de silencios y gestos sutiles que en ofrecer una trama sólida. Este enfoque contemplativo, aunque bien intencionado, puede dejar al espectador con una sensación de insatisfacción, ya que los conflictos no se resuelven ni se exploran de manera satisfactoria. Además, el uso del sonido ambiente y la ausencia de una banda sonora prominente contribuyen a este tono introspectivo, pero también a la desconexión emocional de la historia.

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