Escape Room 2 (2026)

Un regreso algo desinflado

La secuela de «Escape Room», dirigida por Hèctor Claramunt, nos trae de vuelta a Edu, Marina, Viky y Rai, quienes, tras cinco años, se encuentran en un local de moda en Montjuïc. La premisa es prometedora: un túnel del terror que les plantea un nuevo desafío a contrarreloj. Sin embargo, lo que podría haber sido una experiencia intensa y emocionante se convierte en un ejercicio de humor forzado y un guion que no logra despegar.

Comedia y thriller: un cóctel complicado

La película intenta mezclar elementos de thriller y comedia, pero este enfoque resulta un tanto errático. Las escenas de tensión se ven interrumpidas por momentos cómicos que no siempre funcionan, dejando al espectador en un limbo que no sabe si reír o preocuparse. En lugar de aumentar la tensión, estos momentos parecen sacados de una sitcom, lo que diluye la seriedad de la situación que enfrentan los protagonistas. Es un intento de aligerar la carga emocional, pero a menudo se siente como un tropiezo en la narrativa.

Personajes y diálogos: más bien planos

En cuanto al desarrollo de los personajes, es decepcionante ver cómo se quedan en la superficie. Aunque el filme aborda temas como las crisis de pareja y la búsqueda de la verdad, los personajes se convierten en meros altavoces de diálogos simplistas. Las intenciones de explorar sus conflictos internos se ven frustradas por una escritura que no ofrece profundidad ni matices. Esto hace que, a pesar de que los actores, como Joel Joan e Iván Massagué, intenten aportar vida a sus roles, la falta de sustancia en el guion les limita enormemente.

Un final que deja un sabor agridulce

A medida que avanza la trama, el interés se va desvaneciendo, y aunque hay algunas sorpresas en el camino, no logran compensar la sensación de que se podría haber hecho mucho más. Al final, «Escape Room 2» se siente como un telefilm que no logra capturar la esencia de la tensión que se espera de un thriller. Aun así, hay destellos de creatividad en las escenas de escape, que podrían haber dado lugar a situaciones más memorables. Lamentablemente, se quedan en un intento que no se concreta.

Scroll al inicio