Prácticamente magia 2 (2026)

Magia y química entre las protagonistas

Al entrar en la sala, lo primero que se siente es una mezcla de emoción y nostalgia al reencontrarse con Sally y Gillian Owens, interpretadas nuevamente por Sandra Bullock y Nicole Kidman. Su química, palpable desde el primer momento, es sin duda uno de los mayores atractivos de la película. A pesar de que ambas actrices han evolucionado en sus carreras, su capacidad para transmitir el cariño fraternal sigue intacta. Sin embargo, la película no logra mantener el equilibrio necesario en el desarrollo de sus personajes.

Una historia con altibajos

En esta secuela, las hermanas deben enfrentar una maldición que amenaza su familia. Mientras que Bullock retrata a una Sally aferrada a la normalidad y con un aire de pesimismo, Kidman se presenta como la contraparte más relajada y divertida. Lamentablemente, este contraste no siempre fluye de manera natural, lo que provoca que la conexión entre ellas se sienta algo forzada en ciertos momentos. La inclusión de sus hijas, interpretadas por Joey King y Maisie Williams, busca revitalizar la historia, pero sus personajes carecen de la profundidad necesaria, lo que les resta protagonismo y relevancia a lo largo del metraje.

Un guion que se siente alargado

El guion peca de una excesiva dependencia de la nostalgia, intentando recrear momentos icónicos de la película original, pero sin el mismo nivel de emoción. La primera mitad del filme logra captar algunos destellos del encanto de su predecesora, pero la segunda parte se estanca, volviéndose predecible y, en ocasiones, tediosa. La duración se siente excesiva para una historia que, en esencia, debería ser ligera y divertida. La trama romántica, tanto para los adultos como para los jóvenes, se siente forzada, y los clichés de amor se repiten hasta el punto de resultar cansinos.

Atractivos visuales y un toque de humor

A pesar de sus flaquezas, la película mantiene una estética que recuerda a la original, con una ambientación encantadora y un diseño de producción que captura el espíritu cottagecore que marcó la primera entrega. Las actuaciones de Bullock y Kidman, aunque limitadas por un guion poco inspirado, aún logran brindar momentos de humor y ternura. Las apariciones de Dianne Wiest y Stockard Channing como las tías añaden un toque nostálgico, aunque su presencia se siente más como un recurso que como una contribución significativa a la trama.

En definitiva, aunque Prácticamente magia 2 ofrece algunos momentos agradables y revive la conexión entre las protagonistas, no logra alcanzar la magia de su predecesora. Se siente más como un ejercicio de nostalgia que como una historia fresca y emocionante. Para quienes disfrutaron de la primera película, puede resultar un entretenimiento aceptable, pero para el público nuevo, podría ser una experiencia decepcionante.

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